Viviendo en el extranjero

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Cómo transportarse en bici en Europa, y no morir en el intento.

Los que han viajado, estudiado o vivido en Europa, saben que la frase “tu abuelita en bicicleta”, aquí es una cosa que se ve a diario. Las viejitas son hábiles conductoras de bicis y van todas elegantes, entaconadas y hasta con una mano, y, al verlas, uno, que apenas llegó al viejo continente y se enfrenta con el reto de tener como único medio de transporte una bicicleta, se dice a sí mismo “entonces no ha de ser tan difícil”.

Así salí yo una mañana del (no tan) lejano 2008, muy optimista y confiada en mi capacidad de manejar una bici, salí de mi casa y comencé a pedalear sin ningún problema… por los primeros dos minutos, en cuanto me topé con una intersección comprendí mi total inexperiencia y torpeza en andar en bici en la ciudad. Me detuve totalmente por si las dudas pues no tenía la habilidad ir muy lento en lo que veía sí podía atravesar, lo cual tomó por sorpresa a una señor que venía atrás de mí (inconsciente totalmente de mi poca experiencia), y casi se cae, se enojó muchísimo, y se fue murmurando cosas que no le entendí, pero si entendí perfectamente que no estaba nada contento conmigo. Ahora me da risa, pero en ese momento, me asusté y todo mi optimismo se fue a esconder detrás de una pared.

y quería salir así la próxima vez que tuviera que andar en bici ;)

y quería salir así la próxima vez que tuviera que andar en bici 😉

Lamentablemente en México la bici no es un transporte muy seguro, ni los ciclistas tienen los espacios y  la infraestructura urbana que necesitan, al menos así era cuando yo vivía allá, ahora afortunadamente están haciendo la lucha por mejorar las cosas, al menos en algunas ciudades.

Es por eso que escribo este post, para aquellos de ustedes que van llegando, o que no se han atrevido aún a usar la bici. Cuando llegué aquí, me hubiera gustado que alguien me advirtiera:

Usar la bici como transporte, no es lo mismo a andar en bici en el parque.

En las ciudad hay que estar seguros de que se domina la bici, porque al mismo tiempo que manejas tienes que poner atención a mil cosas más: los coches, los peatones, las otras bicis, los semáforos, el perro que se atravesó, etc.

en el parque

en el parque

en la ciudad

en la ciudad

 

 Fundamental: Timbre/campana y luces.

La campana es obligatoria, y las luces también, si sales de noche.

Usa los brazos.

Para indicar que vas a dar vuelta a la derecha extiende tu brazo derecho lateralmente, o, si vas a dar vuelta a la izquierda, extiende tu brazo izquierdo señalando hacia la izquierda. Cuidado: no dejes de dar un vistazo hacia atrás para ver si no viene algún vehículo.

No uses los audífonos.

En muchas ciudades no está prohibido, pero investigaciones han concluído que tienes más probabilidades de tener un accidente si vas escuchando música en audífonos.

Ponte ropa cómoda.

Es verdad que verás a señores de traje, señoras en sus trapos más elegantes y con los tacones más complicados, pero para ellos es su 3,568va vez viajando en bicicleta, para ti no, así que mejor ir cómodo y no aumentarle complejidad al asunto, ¿no?

Usa las ciclovías.

Parecería lógico, ¿ verdad? Aún así veo muchas personas, que aún, habiendo crecido aquí, van en medio de la calle, o  sobre la banqueta, cuando hay una ciclovía toda para ellos. ¿Por qué? ¡¿¿¿Por qué???!

Foto: Craig Sunter

Ve en el sentido del tráfico.

Algunas personas sienten que es más seguro ir en sentido contrario a los coches porque así los ven venir, pero esto no se debe de hacer. Las bicicletas deben de ir en el sentido del tráfico.

No manejes la bici en zonas peatonales.

Hay zonas peatonales que no permiten ciclistas, y sobretodo en zonas donde hay mucha gente, como los mercaditos que se ponen en el centro, es más educado bajarte y caminar con tu bici, llegarás más rápido a tu destino y no atropellarás a nadie.

Conoce y respeta las señales.

Aquí te pongo algunos ejemplos válidos en Italia, las señales son parecidas pero no necesariamente iguales, así que te recomendamos estudiar el código de tu país.

Ciclovía

Ciclovía

Fin de la ciclovía

Fin de la ciclovía

Camino mixto, por el que pueden circular tanto peatones como bicletas.

Camino mixto, por el que pueden circular tanto peatones como bicicletas.

Ciclovía separada por una línea vertical del camino peatonal.

Ciclovía separada por una línea vertical del camino peatonal.

 

 

 

 

 

 

 

 

Vístete adecuadamente.

En invierno, toma en cuenta que yendo a cierta velocidad el frío se siente mucho más, y que bajo cierta temperatura, si no llevas un gorro y guantes, tu orejas y manos se congelarán y sentirás que se te caen. Por otro lado, en verano, es tentador ponerse sandalias de pico de gallo, pero no te las recomiendo, sobretodo si estas empezando, son muy incómodas.

 

Mucha atención.

Aprender a andar en bici en la ciudad es un poco como cuando aprendes a manejar, necesita de toda tu atención, especialmente al principio. Recuerda ir concentrado y alerta.

Mejor prevenir.

Si, es verdad que en la anécdota que les contaba al principio de este post, le di un susto al señor y lo hice enojar, pero yo no me sentía segura, y no sabía si cruzar en ese momento la calle era peligroso, hubiera sido peor que me hubiera lanzado y que un coche fuera pasando en ese momento, me hubiera atropellado probablemente. Así que no tengas pena de ir con calma, de detenerte cuando no estés seguro, claro hazlo con precaución, y si vas lento ve del lado derecho de la ciclovía para que así, quien quiera pueda rebasarte.

Lo más importante: Ve con calma, y disfruta del camino.

Lo más importante: Ve con calma, y disfruta del camino.

¿Cuál ha sido tu experiencia aprendiendo a transporte en bici?


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Receta para niños multilingues? Dos continentes. Tres idiomas. Una familia.  Muchos juegos, risas y palabras de amor. 

Hoy tenemos una invitada que ha viajado por el mundo habla 4 idiomas y tiene dos hijos que hablan español, polaco y están aprendiendo ingles, ella es Hanna del blog http://www.hannacheda.com/ y nos platica cómo es tener una familia multingüe y les puedo asegurar que es muy divertido 🙂 

Una tarde cualquiera en nuestra casa:

Estoy trabajando en una traducción en francés mientras mis hijos (3 y 5 años) ven dibujos animados en inglés, cantando todas las canciones y repitiendo diálogos. De vez en cuando dicen algo a su papá en español y a su abuela en polaco. Yo me uno a ambas conversaciones sin dejar de traducir mi texto al francés. 

Si alguien de fuera ve esta escena, le parece una torre Babel y le sorprende que los niños tan pequeños no se confunfdan entre tantos idiomas. Y no, no van a un colegio internacional, estudian en un colegio público polaco al lado de casa. Tampoco tienen profesores particulares ni hacen viajes de inmersión. Su papá y mamá trabajan y no les hablan otros idiomas durante todo el día. Entonces, ¿cómo es posible? 

Hace un par de días se celebró el Día Internacional de Lengua Materna, lo cual me hizo reflexionar sobre numerosas ventajas para mis hijos de ser multilingües y críarse entre culturas diferentes. Estoy muy orgullosa escuchándoles hablando polaco, español y aprendiendo inglés, y me siento feliz viendo como disfrutan de tradiciones de culturas diferentes. Con tres y cinco años respectivamente mis niños probaron arepas venezolanas, pierogi polacos, paella española, fish&chips (pescado con papas fritas) inglés, visitaron Big Ben y Torre Eiffel, celebran su Día de Santo – según costumbre polaca – con fiestas infantiles, donde no puede faltar piñata (costumbre venezolana). Y mientras mi hijo mayor no se acuerda siempre del nombre de nuestra urbanización, sabe enseñar en el mapa mundial donde queda Polonia, donde vive su abuelita en Venezuela y su tita Ola en Londrés.

Cierto, aunque probaron tantos platos extranjeros, muchos no les gustan y su plato favorito de siempre son cereales con leche 😉 



Desde que me acuerdo, siempre me afascinaban los idiomas y países extranjeros. Fui a mi primer intercambio escolar a Alemania y Holanda a los diez años y difruté de esta experiencia al máximo, intendando comunicarme con otros niños en inglés muy básico, contemplando sus casas, comidas y juguetes. No tenía miedo de lo desconocido ; todo lo contrario, me fascinaba descubrirlo, leía cuentos sobre la vida en otros países y soñaba con viajar el mundo. Mi sueño se cumplió ; estudié licenciatura en Etnolingiüstica (inglés, francés y español), durante mi carrera estudié en España, trabajé en Reino Unido e hice voluntariado en Croacia ; también tuve oportunidad de visitar muchos países, conocer gente de distintos lugares y aprender sobre su cultura. 

Cuando conocí a mi esposo venezolano durante mis prácticas en Lloret de Mar (Barcelona, España), sabía que ibamos a continuar nuestra aventura de conocer el mundo juntos.

 ¿‘’Te atrajó porque fue diferente, exótico’’ ? – preguntan muchos. No, me atrajó simplemente porque era él. Me enamoré porque a pesar de ser de culturas diferentes teníamos los mismos valores : familia, amistad, respeto, queríamos tener hijos y formar un hogar feliz. 

La multiculturalidad marcó nuestras vidas desde el principio ; en nuestra boda en Polonia teníamos invitados de cuatro países diferentes, la misa se celebró en polaco e italiano ( no había cura que dominara español y en la iglesia pensaron que es lo mismo 😉 y ambos dijimos nuestros votos en polaco y español. Después de casarnos nos fuimos a vivir a Costa del Sol donde nació nuestro primer hijo, Andrés. En sus primeres meses de vida a nuestro hijo le visitó su abuelita de Venezuela, sus titas – mis mejores amigas de Italia y Francia, con tres meses Andrés viajó por primera vez a Polonia. Puesto que el padre de mi esposo provenía de República Dominicana, tenemos también familia allí, que a través de redes sociales siempre está pendiente de nosotros. 

Desde el principio le hablé polaco a mi bebé y junto con su papá hablamos español ; en el vecindario Andrés jugaba con niños españoles, marroquies, ingleses y de muchos otros países. Y aunque su vida era dominada por la lengua española, cada día le hablaba y le leía en polaco, mi madre me mandaba muchos libros, discos con música infantil y dibujos animados.

Más o menos cuando Andrés tenía dos años y nació su hermanito Michał, comenzaron críticas de su crianza bilingüe de parte de algunos vecinos y familiares. ¿La razón? Nuestro hijo hablaba muy poco, mezclaba las palabras en una sola frase y costaba mucho entenderlo. 

Algunos me aconsejaban dejar de hablarle polaco ‘’por el bien del niño, que nadie no va a entender en el cole, lo va a pasar mal ‘’. Otros dudaban para que hablaba a mis hijos un idioma que nadie más entendía en nuestro pueblo. Y si, eran personas bien intencionadas que siempre nos apoyaban en otros aspectos de crianza de nuestros hijos.

Sabíamos que solo nosotros-los padres-sabemos que es lo mejor para nuestros hijos y seguíamos hablándoles dos idiomas. Más que nada siempre me hacía mucha ilusión la actitud de mi esposo, que no hablaba polaco, pero aprendía sus primeras palabras con los niños, les ponía dibujos animados en polaco y siempre daba mucha importancia a nuestra herencia cultural. A los 3,5 años Andrés de un día a otro empezó a hablar español perfectamente, tenía muchos amigos en el colegio y jamás se sentía confundido o diferente. Fue entonces cuando conoci un grupo de polacos en que organizaron su propio colegio ‘’Costa Polonia ‘’ en nuestro pueblo. Ibamos a las clases de polaco los sábados, mis hijos hicieron amigos de familias polaco-españolas y aunque Andrés todavía entendía mucho más de lo que sabía decir, me hacía mucha ilusión ver su progreso. Michał, entonces bebé, entendía muy bien instrucciones en ambos idiomas.

Cuando mis hijos tenían respectivamente 4 y 2 años decidimos mudarnos a Polonia para estar cerca de mi familia; 

adémas, debido a gran número de corporaciones extranjeras que abrían sus sedes en Polonia, en mi país había más oportunidades de encontrar un buen trabajo. Los niños fueron al colegio polaco y sobre todo Andrés entendía todas las instrucciones, pero contestaba en español; si podia hablar de esta manera con su mama, por qué no con los profes? 😉 



Pero poco a poco comenzó a decir sencillas palabras y quizás a cabo de un mes hizo su primera frase en el supermercado: “mami, ya compramos el queso”. Si, en el tiempo verbal correcto, con perfecta pronunciación. Desde entonces cada vez hablaba mejor y en un par de meses nadie notaba diferencia entre como hablaba Andrés y sus compañeros del cole.

Mientras tanto, en casa mi niño hablaba español con papi y era su traductor personal, ayudándole a comunicarse con mi familia. Michał empezó a comunicarse en ambos idiomas y aunque hablaba mucho más polaco, sabíamos que con constancia y esfuerzo se va a soltar en español también.

Más o menos cuatro meses después de la mudanza, cuando Andrés ya no mezclaba polaco y español, decidí introducir otro idioma en casa: inglés. Puesto que durante muchos años trabajé como profesora de inglés con niños, tenía en casa muchos materiales y conocía juegos divertidos para animar a los peques. Empezamos con juegos, canciones y cuentos casi a diario, „English Time”. 

Andrés aprendía nuevas expresiones rápido, no se confundía nunca con español y polaco y lo que más me gustó fue ver que no tenía miedo de hablar e intentar hacer frases a pesar de vocabulario muy limitado. En comparación con la mayoría de mis alumnos que venían de hogares monolingues mi hijo entendía más instrucciones, no preguntaba casi nunca „qué significa eso”. ¿Será que estuvo acostumbrado a entender nuestros mensajes en contexto aunque no entendía todas las palabras, comprender más el lenguaje no-verbal y los gestos cuando faltaban palabras? 

Aparte de „English Time” los niños veían muchos dibujos animados en inglés y escuchaban canciones mientras jugaban. Cuando en verano fuimos por primera vez de vacaciones a Londrés, Andrés sabía saludar en tiendas, pedir chuches y helados (fue su motivación principal: si, puedes comer un helado, pero tienes que pedirlo tu solito ;), comunicarse con niños ingleses en el parque aunque sea con palabras muy sencillas.

Durante nuestro viaje de dos semanas los niños participaban en talleres organizados en museos y centros infantiles, solo veían televisión en inglés y aprovechabamos cada momento para practicar el idioma. Les animaba a conversar con gente mayor en el metro, en los parques, charlar con otros turistas mientras visitabamos monumentos. La gente era muy amigable y se divertía charlando con dos niños rubios, también apreciaban los motivos de nuestro viaje y los esfuerzos que hacían los niños para comunicarse en inglés.

El momento clave del viaje fue cuando una señora en el tren le regaló a Andrés un librito con pegatinas Angry Birds „por su aplicación y esfuerzo”. Mi niño estuvo flipando con un regalo de una desconocida y fue entonces cuando me dijo por primera vez que „vale la pena aprender inglés”. Por cierto, hasta el día de hoy este album de pegatinas es uno de sus mayores tesoros. 

Desde hace poco los niños participan en grupos de juegos para niños hispanohablantes („Picnic Latino”) y anglohablantes. Su principal motivación siguen siendo dibujos animados en YouTube que ven solo en inglés y español. Además cada noche leemos cuentos en los tres idiomas. 

Ya que en Polonia no tengo que implicarme tanto en hablar solo polaco a los niños, cuando estamos todos juntos hablamos español. A cambio cuando estoy sola con los niños intento incorporar inglés en nuestras conversaciones sencillas a la hora de comer, de camino al colegio, repitiendo cada día las mismas rutinas ( Would you like some juice? Little or much? Say juice, please) e incorporar nuevos.

¿Nuestros desafíos? Ampliar vocabulario de los niños en español. Nuestros peques y su papa son más de jugar con cochecitos, correr, montar en bici que de contar historias y hacer libros de actividades. ¿Nuestra solución? Juegos donde hay que correr, usar cochecitos y a la vez se aprende nuevas palabras. En nuestra casa los idiomas no pertenecen al rincón de trabajo, dedicado a “fastidiosas” fichas del colegio. Los idiomas pertenecen al rincón de juego en el suelo, donde hay mucho espacio para correr,sacar muchos juguetes y pasarlo super bien. 

¿Otro desafío? “Mami, no quiero ver tele en inglés, sino en polaco”! Que dice mami: “Vale, pero solo un ratito, te van a doler los ojos…” A cambio si se pide ver dibujos en inglés, siempre se permite un rato más, además mami se sienta con los niños para ver los dibujos juntos y tiene mucho interés en las nuevas aventuras de Thomas y sus Amigos.  Que casualidad que lo mismo pasa con los cuentos; siempre se puede prolongar un poquito la hora de dormer si se elige cuentos en inglés y español. 

Gracias a nuestra crianza multilingüe cada día nos divertimos con actividades creativas en todos los tres idiomas que enriquecen mucho nuestra rutina diaria.  Nos encanta leer cuentos sobre la vida en otros países y hablar de los sitios que nos gustaría visitar. Conocimos a las personas geniales que al igual que nosotros viven entre varios idiomas y culturas. Y sé que aún nos queda mucho por hacer : viajar, leer, experimentar, ir por primera vez a Venezuela a República Dominicana para que los niños conozcan a su gran familia. Sé que nuestro viaje multilingüe apenas comenzó y que vamos a disfrutar a lo largo de su camino.